La tranquilidad

Desde aquí quiero reivindicar el derecho de toda persona a que lo dejen tranquilo.

Desde siempre ha existido al menos un toca huevo que te da por culo constantemente.

Dudo mucho que exista un sola persona en el mundo que en cualquier momento de su existencia no haya sentido el acoso de la molestia de un toca pelotas que no para de darle por culo.

Supongo que en el ranking de los pesados encabeza la lista los jefecillos, que no jefazos, de una empresa.

A mí personalmente, todos los días, al menos, me tocan los huevos extremadamente 20 personas. 20 como poco. Se dedican a ponerte la cabeza como un bombo por simple placer, a mi parecer. Aunque disfrazan dicho placer con una necesidad imperiosa de solucionar un problema que no tiene solución a causa de la ineptitud del toca huevos de turno.

Sólo se necesita un poco de filosofía para poder zafarte en la medida de lo posible de tío plasta ese. Probablemente tendrás que toparte con él, pero sólo te basta hacerle creer que lo tiene todo solucionado o que ya tiene lo que quiere para que te deje en paz el tiempo suficiente en el que te podrás recuperar del susto.

También puedes hacer que todo lo necesario para quitarte del medio el plasta lo haga otro. Hay un vídeo que lo ilustra adecuadamente, a modo de vídeotutorial. Gran programa el de la hora chanante.

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Uno que llega » Tareas desagradables que les toca hacer a uno. dice,

Febrero 2, 2007 @ 12:41 pm

[…] poco se hablaba por aquí del derecho de una persona a permanecer tranquilo por que sí. Bien, con esta mierda que te mandan hacer está claro que se incumple dicho derecho; que debería […]

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