Uno se pone a pensar en cómo podrÃa haber sido la reunión de los marketinianos de una famosa empresa de bollerÃa y sólo se piensa en la forma que tienen de justificar su sueldo, prácticamente seguro 5 veces más grande que el mÃo, como poco.
Posiblemente se juntan unos cuantos y uno pregunta, ¿qué coone de nombre le ponemos a esto? y el otro, to alovao reponde con desgana ¿qué?. Po ya está, ya tenemos nombre.
Otra posibilidad consiste simplemente en colocar el bollo en medio para que todos los marketinianos vayan opinando, y uno opina que “qué palmera más chica”, otro que “qué fina”, otro que “qué no se cuanto” y tal y cual pascual. Al final hay que justificar el sueldo sacando el nombre de to lo que sa dicho.
Lo mejor del dÃa llega cuando uno se dispone a decir:
- Po ya se ha terminado por hoy. Vamos ya. Que estoy hasta los huevo.
- ¿Qué?

^ Un ejemplo marketiniano ^

